5/9/11

Yeah, me too

Sí, yo también me he llegado a enamorar. Incluso se ha llegado a pensar en dar no una mano, dos; no un hombro donde llorar, sino dos. En dar en vez de una mano o dar un hombro, dar un brazo o hasta una pierna por él. He llegado a pensar en la posibilidad de que tuviera que dar mi vida por él y no me hubiera importado si sólo hubiera sabido que me quería igual que lo quería yo. Total él tenía mi corazón, y sin él, ¿para qué quiero mi cuerpo? Es como un trozo de corcho flotando en un río.
Y ahora que lo pienso me parece una absoluta tontería llegar a ese extremo por alguien porque no merece la pena. A la mínima de cambio cambias, cambia, cambia todo tu alrededor y te das cuenta de que eres la persona que siempre/nunca quisiste.

Sí, yo también he encontrado un especímen por la calle, que sonría, te trate amable para que caigas rendida a dos palabras que te diga. O también he pensado lo peor de una persona por cómo la veía, por cómo me trataba y luego llegar a pensar que aunque es un gilipollas de mierda. Pero llegué a enamorarme de él. Y me parece la cosa más absurda del mundo que basta ser que odies a alguien con todas tus fuerzas para que llegues a quererlo cada día más, hasta que llega el día en que te das cuenta en que no puedes vivir sin esa persona y que realmente no lo odias. O puede que sí, que lo odies por quererle tanto.

Sí, yo también he tocado el cielo con los dedos, he pensado que realmente los ángeles existen, que pudiera haber una estrella que brillara sólo para mí sin tener que llegar a compartirla ni una sola vez. Me he sentido satélite por estar constantemente rotando a su alrededor, recolectando el amor que sobraba de más. También he conocido la depresión, la desesperación, el anhelo, la locura y todo lo relacionado con perderlo. Lo he sentido todo, desde la más completa felicidad, una felicidad tonta como es el amor; y también he sentido hasta el peor de los sentimientos que puede llegar a haber. Sentirte una mierda. Menospreciarte.

Sí, pues claro que sí, yo también he pensado en renunciar a todo. Sí, yo también he llegado a decir que no volvería a enamorarme nunca más porque no quería volver a sufrir por alguien del modo en que lo hice la vez anterior. Y sin embargo me doy una nueva oportunidad, abro una puerta y cierro otra. Lo vuelvo a pensar cuando ya pasó, cuando me di cuenta de que era una estupidez. Visto de ese modo parece como que me gustara que me hicieran daño, como si esto de querer fuera una droga y tú un dependiente de él hasta llegar al punto de matarte por dentro. ¿Y qué?

Y sin embargo... Vuelvo una y otra vez pensando que tiene que haber alguien en algún sitio recóndito del mundo que me quiera tal y como yo he querido. Que ha pasado por lo mismo, que sabe el sabor amargo de un adiós y la felicidad de un ¿qué tal? 

Dicen que el tiempo cura, pero creo que hay cosas que no curan con segundos o minutos.


~Sora

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