Se oía la música en mis tímpanos como si sólo existiera ella para mis oídos. Y es que la verdad, me inspiraba el ritmo electrizante que sonaba, parecía que me contagiaba por completo y mi cuerpo parecía estar sufriendo consecuencias de ello. Se movía, bueno, me movía como si quisiera perder el control de mi mente y de mi cuerpo. Además se sentía como si estuviera formando mi propio videoclip, me sentía diva por la calle; donde los autobuses rojos pasaban y el tiempo ayudaba en la letra de la canción. La letra narraba sobre las emociones. Como llorar, reír, o simplemente la razón de sonreír.
El caso es que sólo necesitaba una cámara para que realmente me sintiera como una estrella del Pop haciendo un vídeo que diera la vuelta al mundo para luego, como no hacer una gira. Y, ¿por qué no? Fantaseaba con ello igual que las niñas pequeñas soñaban ser la princesa de una película Disney.
La verdad es que podría haber millones de razones en el mundo por que me sentía así de animada y de feliz. Puede que hubiera cambiado un poco, o que hubiera madurado un poco más. Podría decirse que aprobé mis expectativas de la vida, que no todo iba tan mal ahora. Las cosas iban tan bien que la verdad, es que no me importaran los comentarios de la gente que me veía y pensaban en la locura, porque no sentían lo mismo que yo. No sabían lo que se pasaba por una mente adolescente al escuchar una canción como aquélla.
Y es que, la razón de que tuviera esa sonrisa de oreja a oreja, de que fuera cantando por la calle como si nadie me viera era porque por primera vez me sentía yo misma en aquél inolvidable día. Porque tuve el suficiente valor para acercarme, sonreír y decir que le quería. Simplemente...
~Sora
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