30/1/13

Do you know, Night?

¿Sabes Night? Hay veces que soy cruel y te guardo en un cajón. Otras veces lo abro y leo lo que he escrito en tus hojas más atrás. Y me doy cuenta de que ya casi no reconozco a la Sora que empezó a escribir lo que tenia miedo a decir, en un cuaderno al que apodó Night.

¿Tanto cambié, Night? Seguramente, no hace falta que seas un cuaderno para darme la respuesta. Puedo saberla por mí misma. Y aunque quise cambiar entonces, para decir todo lo que mi cabeza se callaba, todas esas palabras que se ahogaban en mi garganta y que tenía mmiedo a decir; ahora echo de menos a esa Sora. La Sora que se abrazaba a un cojín para llorar cuando el día le había salido mal, o la Sora que simplemente se esforzaba al máximo por ser ella misma. Ahora ya no sé cuando estoy siendo yo misma, ni cuando estoy fingiendo esas lágrimas o sonrisas. No sé en qué Sora me convertí. Quiero que todo me salga bien, pero sé que tengo que equivocarme para aprender. Que tendré que tropezarme cinco veces con la misma piedra, para darme cuenta de las cosas. Deseé tanto en ese entonces, y ahora... no sé ni qué desear.

Hay veces que quisiera enterrar mi pasado, y otras sin embargo, quisiera volver a recuperarlo. Ahora mismo, no sé ni en dónde prefiero vivir: en mi pasado, en este presente, o en el futuro que vendrá. Porque temo a mi pasado, no encuentro mi presente y tengo miedo a mi futuro. Solamente tengo ganas de tumbarme en el asfalto, en el césped recién cortado o encima de ese edredón; a escuchar la canción que logre encontrar mi situación, o el silencio incómodo de una despedida. No tengo ganas de pensar, ni de actuar, ni de ser yo. Ni siquiera a veces tengo fuerzas para levantarme de la cama. Y no tengo más remedio que hacerlo, que sonreír para no preocupar a la gente, y ahí me doy cuenta de que ahí ya no soy yo. Soy lo que todos quieren que sea. No tengo ni un ápice de personalidad, Night. Soy cruel, egoísta, lo calculo todo antes de decir o hacer algo. Ya no tengo ni lágrimas en los ojos. Demasiado barato. Demasiado sensibles, tristes, compadecientes y débiles. Sobretodo débiles.

No tengo brújula para dirigirme a ningún lugar. Intento hallar destino y no encuentro lugar. Llevo la maleta a cuestas y busco dónde pasar la noche. Busco los brazos que jamás me pertenecieron y el calor que nunca recibí. Bailo los pasos que no llegué a aprenderme y retrocedo dos pasos a cada cual que avanzo.


Hay veces, que ni entre tus páginas me encuentro; ¿sabes, Night?


~Sora