22/7/12

I miss you, CL

Night, hace unos días que ni si quiera me apetece encender el móvil porque lo que normalmente viene de él son malas noticias...

Y hoy es uno de esos días que vuelvo a mirar por la ventana y cuando veo que el sol cae me vienen todos los recuerdos. CL. Joder, que te echo de menos.
En estos días que no se me hace lo habitual de encontrarme un mensaje tuyo en el móvil, o un comentario en algún tablón, un mensaje privado o simplemente cuando me conecto no estás; me he dado cuenta lo mucho que te necesito. Y a veces quiero pensar que soy lo suficientemente independiente, para no tener que estar siempre dependiendo de alguien. Pero creo que eso es inevitable. Porque parezco sumamente imbécil cuando ése día tan señalado a las doce de la noche estoy mirando el móvil para ver si te has acordado. Y nunca fallas, nunca desabasteces mi ilusión de ver ese "Nuevo mensaje".
Así que aunque sé que esto no lo vas a leer, yo te lo voy a decir: TE ECHO DE MENOS. Porque la verdad es que hoy es uno de esos días donde me encantaría que me dijeras que alguien te ha tirado los tejos, o que te metas con mi falta de confianza para el señor X. También es uno de esos días donde me acuerdo de cuando nos conocimos por primera vez.

Fue hace ¿siete? ¿ocho años? No teníamos ni la mitad de edad que tenemos ahora. Al principio nos caíamos incluso mal. ¡Qué bueno! Y siete u ocho años después habría que vernos. A pesar de la distancia, nos hemos mantenido, y aunque en pocas veces al año podemos llegar a vernos, creo que eso hacer que tenga más ganas de darte un abrazo de esos. Por eso hoy me estoy acordando tanto de ti. Pienso en todo esto y en lo mucho que me encantaría que hoy fuera uno de esos días donde nos vemos, hacemos fotos para recordar el momento y hacemos payasadas como sabemos. También es uno de esos días donde pienso que daría lo que fuera por un abrazo y cualquier gilipollez. Desearía que pudiera ser hoy uno de esos días normales, donde te vuelves hasta pesada de tantas veces que me dices que te aburres. Aunque en realidad no me molesta. Si no, no estaría sonriendo en este momento que escribo.

Quiero que vuelvas.
Y aunque a veces mi orgullo y mi cabeza a veces me impiden decirlo, al menos quisiera escribirlo por si algún día llegas a leer esto. Te quiero, eres de lo mejor que me ha pasado en la vida y espero que estos años que hemos estado haciendo gilipolleces y metiéndonos la una con la otra, se multipliquen por muchos años más. GRACIAS por todo CL. Así que después de esto te tendré que pedir que me des una colleja por estar tan sumamente tonta.

~Sora

12/7/12

Football

El pitido del silbato indica el comienzo del partido. Un equipo saca y el otro se centra en robar el balón o en defender. Las alineaciones se colocan. El equipo contrario lleva el balón pero lo pierde en un pase. Sudor, gotas de sudor que se escapan de más de un jugador. Alguna flema que salta al césped. Y otra falta al delantero. Al borde del área.
Pita, saca de falta, la pasa al compañero. Sube, regatea, se la pasa a otro jugador y se la roban. El equipo contrario aprovecha la situación de descoloque del adversario para subir, como si fuera un combate de lucha libre. Se aprovecha de las debilidades del oponente. Busca un hueco en la defensa, la pasa. Otro regateo, la bicicleta, tira y... el portero termina por pararse el balón.
El guardameta saca a toda prisa, quedan sólo quince minutos y el partido está empate a cero. Los jugadores se ponen enfermos de pensar en una próloga. Peor aún a unos penaltis. A uno le quedan dos cambios y al otro uno. El calor se expande por su cuerpo, los músculos se estiran hasta niveles impensables y el cansancio comienza a notarse tras ochenta minutos de partido. Correr para atacar, bajar para defender. Pase, pase, control, regateo, control, pase, pase... Chuta y... GOL.

A veces pienso que esos dos equipos somos nosotros en un partido rutinario.

~Sora


9/7/12

Sometimes...

Night, a veces...

Hay tantas veces...

A veces me canso. Me canso de ser Sora. Sora la independiente, Sora la solitaria, Sora la rara. A veces me canso de ser rara. Otras veces quiero ser rara para encontrar una mínima diferencia que me haga sentir viva. Porque a veces siento que cuando miro por esa ventana me abandono a mí misma. A veces no soy yo la que me abandona, si no que a veces son otros. A veces siento que todo podría ser diferente, y otras veces pienso todo lo contrario. A veces me siento culpable y en cambio otras veces, pienso que otro es el responsable. A veces creo que no pertenezco a este sitio y otras no puedo imaginar separarme de él.

A veces quisiera tumbarme encima de una cama para deshacerla. A veces me gustaría estar soñando con música. A veces me identifico con una canción. A veces, otras veces, quisiera que el sol me despertara. En cambio, a veces quisiera ver el amanecer y el atardecer juntos. En algunas ocasiones, y sólo a veces, me deprime mirar por la ventana. A veces, cuando llueve me deprimo. Suelo pensar que a veces el viento es un soplo de felicidad cuando un árbol se mueve. Y a veces me da la sensación de que los niños llegan a ver dentro de mí. E incluso a veces pienso que tengo un ángel de la guarda.

A veces me canso de la rutina y otras veces no querría salir de ella. Otras veces mi cabeza se desorienta y otras veces lleva el rumbo de las cosas. A veces veo películas de terror y otras veces no me canso de ver la misma romántica de siempre. A veces quisiera ser la protagonista y otras veces el papel secundario. A veces siquiera no quiero ni interpretar ningún papel. A veces me inundo en el chocolate y otras veces me desahogo escribiendo. A veces no tengo imaginación y otras veces tampoco inspiración.

A veces me doy miedo, y otras veces la seriedad me abunda. A veces me equivoco, a veces acierto. A veces me río, a veces me enamoro y a veces lloro.

...que escribo para sacarlo de mi cabeza.

Sora