En un día de estos en que suelo pensar, hoy va a ser el día menos pensado. O me callo porque es cómodo engañarse.
Pues no, no es cierto. Me callo porque ha ganado la razón al corazón.
Ver su nombre en todos lados, y se llega a pensar que sólo son tus imaginaciones. Puede que sea posible oír susurros en el viento, e incluso sentir que a veces te abraza, y sin embargo es el pesado abrigo que cargas. También llegas a ver su cara en cada cristal, o le buscas entre una multitud por si la casualidad se diera y poder verle. Tampoco puedes evitar obsesionarte y soñar con él todas las puñeteras noches.
Desde el momento en que te conocí, resumiendo con prisas tiempo de silencio. Te juro que a nadie le he vuelto a decir que tenemos el récord del mundo en querernos.
Esa identificación en cada cosa que ves u oyes, como la música; porque todas las canciones hablan de ti o de él, e incluso de los dos. Porque no puedes evitar ver una pareja cogida de la mano y pensar que sois tú y él. Ni tampoco leer o ver historias de amor -las mismas que te hacen llorar y te dan por pensar en que los finales finales no existen o que tíos/as como los de las películas tampoco- mientras comes chocolate, y mucho menos hablar de mirar esas letras que componen una frase preciosa en medio de una pared.
Por eso he esperado con la carita empapada que llegaras con rosas, mil rosas para mí. Porque ya sabes que me encantas esas cosas, que no importa si es muy tonto, soy así. Y aunque parece mentira que se escape mi vida, imaginando que vuelves a pasarte por aquí... donde los viernes cada tarde como siempre la esperanza dice: Quieta y quizás sí...
Por eso he esperado con la carita empapada que llegaras con rosas, mil rosas para mí. Porque ya sabes que me encantas esas cosas, que no importa si es muy tonto, soy así. Y aunque parece mentira que se escape mi vida, imaginando que vuelves a pasarte por aquí... donde los viernes cada tarde como siempre la esperanza dice: Quieta y quizás sí...Se está loco, loco de remate. Y piensas que la locura es buena, porque te da por imaginar que un día vendrá a tu ventana a decirte que aunque el mismo cielo os cubre es demasiada la distancia entre ambos. Tal y como si fuérais Romeo y Julieta sin un final trágico.
Procura encender el secreto, una vela no sea que por si acaso; un golpe de suerte algún día quiera... que te vuelva a ver. Traduciendo estas palabras a un trozo de papel.
Que no puedes llegar a olvidarlo aunque te arranques la cabeza y el corazón. Que piensas en el peor error de tu vida, en las veces que el mismo Cupido te ha defraudado, o en el mejor; y esperas en que se sume un tanto éste último.
Pero pase lo que pase, aunque otro me acompañe; en silencio te querré, en silencio te amaré, tan solo a ti.
~Sora