Night, hoy es uno de esos días que eran perfectos. No había dormido, pero eso no significaba que el día no fuera mal, pero ha sido mirar a esa ventana de siempre y escuchar esa canción en la radio; para que toda mi cabeza diera vueltas y vueltas sobre lo mismo.
Y realmente me ha hecho preguntarme, ¿por qué una simple ventana y una canción me han puesto así? Hay otros cientos de personas que seguramente estuvieran escuchando esa canción en la radio y mirando por una ventana, y seguro que su día no se ha puesto nublado como el mío. ¿Por qué?
Vale, puede que llevara algún día de la semana dándole vueltas y hoy ha sido el día que tenía más tiempo para pensar. Y he caído en la tentación cuando llegué a casa. Supongo que esperaba encontrar a alguien al otro lado de la pantalla, como a CL, con quien hablar de cualquier cosa, pero hoy no era el caso. Aunque no sé por qué, me habría dado por contarle lo que pienso, lo que me preocupa, lo que no y no sé qué subnormalez más. Pero sé que pese a que podría morirme de las ganas de que alguien me escuchara, no lo podría hacer. A veces pienso que caminar por la calle y contarle todo a un desconocido, sería gratificante. A veces, ni CL que me conoce de más años, podría saber lo que se me pasa por la mente o que pudiera llegar a entenderme al cien por cien. Aún así, si pudiera, no está precisamente a la vuelta de la esquina para cuando me apetezca darla un abrazo, sabiendo que ello me supone una ola superior a mí. Porque me cuesta. Estoy pensando las veces que le he dicho lo mucho que me ha ayudado, y ha significado durante todos estos años a mi lado; para darme un abrazo cuando lo necesitaba o cuando no, para ayudarme a salir de los hoyos más profundos y para reír como lerdas. ¿Dos veces? Y ninguna en persona. Seguramente si tuvieras voz, Night, estarías cambiando lo que escribo por algo mucho más positivo. Pero no puedes y eso es precisamente lo que más me gusta de ti, Night. Que seas un cuaderno bautizado con un nombre, que recibe todo lo que escribo. Ya lo sabes. Soy como una tortuga. Me escondo cuando tengo miedo, y lo protejo todo con un fuerte caparazón. Porque sé que soy incapaz de abrir esa abertura que cicatrizó en un muro hace años. Que las experiencias vividas me han hecho ser así. Y sinceramente no me gusta sacar esa sonrisa cuando realmente por dentro se me pasa de todo, menos sonreír; o cuando me preguntan si estoy bien y respondo con un rotundo "sí, ¿por qué debería estar mal?", y me lo trago. Porque a veces no viene a cuento o porque no quiero que la gente se preocupe de más. ¿Por qué tengo que fingir así Night? Siento que engaño a las personas cuando lo hago, y si puedo conseguir sacar algún trozo de ese foso; luego me arrepiento por ser egoísta y solo pensar en mí misma. De ahí vienen luego los enfados con mi propio yo, con el resto del mundo y el cataclismo de la desesperación.
Me gustaría derribar ese muro sin miedo a lo que venga después. Pero tengo miedo. Tengo miedo de volver a poner las coordenadas de lo más hondo para que luego se aprovechen de tu mayor debilidad. Tengo miedo de llorar cuando quiero, tengo miedo de abrazar a alguien por un rechazo, tengo miedo de decir lo que pienso en muchas ocasiones por si obtengo una negativa, tengo miedo a alejarme cuando necesito soledad y quedarme sola, o tengo miedo de que la gente descubra ese lado "profundo" y aprovechen la diana para probar puntería. Por eso mismo me gusta ser una tortuga, -aunque al mismo tiempo no-, y enseñar la cabeza por el caparazón cuando se pronuncia mi nombre. A veces pienso que tengo dos trozos: el duro que es el que comencé a mostrar tras AQ, o el blando que protejo las veinticuatro horas del día. Estoy incluso aceptando la realidad de que tal vez, sí que puedo ser esa Sora que todo el mundo ve, con unas cuantas cicatrices por dentro, pero ser la misma; sin que sean dos. Quiero creer que soy una mezcla de las dos, la persona imperfecta como Manostijeras. Pero sigue el miedo. Tengo miedo de que vuelvan a hacer algo parecido a como las últimas cuatro, ¿cinco veces? Porque no quiero volver a pasarme encerrada tanto tiempo mirando una y otra vez por la misma ventana que esta mañana, con la necesidad de salir por ella y gritar lo que realmente me gustaría decir, pensar o hacer.
~Sora