26/7/11

Why? I don't know

Todas las mañanas veía el precioso cielo que todas las mañanas se levantaba con ella. Caminaba hacia el colegio y siempre aparecían sus amigas. A una amiga le gustaba un chico de una clase. Y sin embargo hubo un cambio de gustos, y apareciste por casualidad.

Cuando fui al salón de clases en el que se encontraba aquél que le gustaba a Aya, te encontré. Sujetabas una guitarra bajo los brazos e intentabas componer algo no muy decente. Sin vacilación me acerqué y conseguí que mi amiga saliera con él. Pero tú en cambio no esperaste a nada y me robaste el primer beso. Te aparté y salí corriendo, pero pude recordar cómo tus labios se posaron sobre los míos.

Y, justamente el día de mi cumpleaños; rompiste una cita a ciegas a la que estaba destinada por Aya. Tus celos intervinieron, cogiéndome del brazo para apartarme de la muchedumbre. Me llevaste a un lugar alejado, y me confesaste que te gustaba. Que no podías olvidarme desde aquella vez que nos cruzamos en la biblioteca. Y por mi cumpleaños, me regalaste la primera flor que viste. La arrancaste para mí. Pésimo.
Ese día, recuerdo que no tenía ganas de nada. Sólo estaba pensando en ti. En cómo me habían robado mi primer beso, en cómo quería ir más despacio, conocerte, conocerme, hablar sobre lo que nos gustaba, tomarnos por primera vez de las manos o caminar a la par por ejemplo; y cómo, después de un tiempo me dieras el primer beso de todos.



Al día siguiente en clase, me di cuenta de que no podía olvidar la noche anterior. De repente, te metiste en mi clase, y sin pedir permiso siquiera, saliste conmigo. Me montaste en tu bici y fuimos al lugar más alejado. Podía sentir la velocidad en mi pelo, y la brisa en mis mejillas. Tú sonreías, y creo que no olvidaré jamás esa sonrisa.
Acabamos en un parado desconocido. Recuerdo que fue la primera vez que caminé a tu lado, y pude ver claramente cómo nuestras sombras se juntaban para formar una; como si estuvieran declarando nuestro destino.
Me mostraste un pequeño riachuelo y enmarcaste el pequeño cielo que tanto me gustaba. "Éste si que es tu verdadero regalo de cumpleaños. Mucho mejor que el anterior", dijiste. Y cuando lo vi... fue la mejor imagen del cielo que podía haber llegado a contemplar. No hacía falta ver los millones de libros sobre el cielo para comprender que estaba allí, y tampoco podía llegar a encontrar un cielo tan bonito como aquél. Lo que tampoco entendí, fue por qué me gustaba tanto ese cielo.

+ Ayer me dijiste que querías ir poco a poco. Primero querías caminar a la misma altura, y decir qué nos gustaba a cada uno. A ti te gusta el cielo y eso, ya lo sé. Pero tú todavía no saber qué me gusta a mí, ¿verdad?
- No...
+ Este es el lugar que más me gusta. Este río es el lugar que más me gusta. Cómo solamente avanza en una dirección, y la fuerza que llega a tener...

Parecía como si se acercaran. El cielo que tanto amaba, y el río que tanto amabas tú. Sonriendo ambos, pegaste tu mano a la mía, y cuando nuestras miradas fueron a encontrarse, estaban unidas.


Comencé a cambiar. No... con seguridad, tu color llegó a teñirme por completo.
El cielo que debería ser el mismo de siempre, parecía uno totalmente diferente. Sólo porque estábamos juntos mirándolo, se veía mil veces más hermoso.

Dime... Tú ya no estás a mi lado. Pero aún el cielo me sigue gustando y no entiendo por qué. 


~Sora

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